EL TORO VIEJO, LA TERNA EN EL RUEDO Y LAS FAENAS GANADERAS
Siempre se ha dicho que la Terna en el Ruedo es la madre de la Charrería, la suerte más antigua de este arte. Sin embargo, la única canción conocida sobre esta suerte es El Toro Viejo, que no es más que un relato de un día de trabajo de la cuadrilla de alguna Hacienda o Rancho. A este respecto, analicemos la letra de esta canción.
Por ahí viene el caporal, cayéndose de borracho
Por ahí viene el caporal, cayéndose de borracho
diciéndole a los vaqueros ¡échenme ese toro gacho!
diciéndole a los vaqueros ¡échenme ese toro gacho!
¡Apá toro que allá va!
Es decir, el caporal viene llegando al ruedo de faenas donde ya lo esperan sus vaqueros para la labor con el ganado. No hay que decir que el caporal está en una borrachera monumental. Lo que viene después es un diálogo entre el caporal y uno de sus vaqueros, quizá uno nuevo dado el argumento que le dice al final de la estrofa. El caporal le da la órden y el vaquero le contesta:
¡Lázalo! ¡Ya lo lazé!¡Amárrale hombre! ¡Ya lo amarré!
¡Piálalo! ¡Ya lo pialé!
¡Túmbalo! ¡Ya lo tumbé!
¡Échale el pretal! ¡Ya se lo eché!
¡Asiérralo hombre! ¡Ya lo aserré!
¡Móntale hombre! ¡Ya le monté!
¡Capotealo hombre! ¡Lo capoteé!
¡Tumba las trancas! ¡Ya las tumbé!
¡Échalo fuera! ¡Yo ya lo eché!
¡Llama a cabresto! ¡Eso no sé!
Si tu no sabes te enseñaré…
Donde ‘¡Lázalo!’ indica lazarle la cabeza al toro, es decir, el Lazo a la Cabeza de la Terna en el Ruedo. ‘¡Amárrele hombre!’, es amarrar la soga a la cabeza de la silla mexicana, creada expresamente para apoyar al vaquero en sus faenas con el ganado. ‘¡Piálalo!’, es la orden para otro terneador a que realice el actual Pial en el Ruedo, y ‘¡Túmbalo!’ para hacer rendir de paleta y costillar al novillo y que los vaqueros puedan realizar las labores como lo son herrar, capar, despuntar, despezuñar, desorejar y, en tiempos más modernos, desgarrapatar y vacunar.
‘¡Échale el pretal!’ y ‘¡Asiérralo hombre!’ hacen alusión a los preparativos para el jineteo de toro, que actualmente se realiza en el cajón. Hoy casi todas las montas se realizan con un pretal traído por los estadounidenses, el de Gaza, más cómodo para el jinete en lugar de seguir la tradición con el pretal mexicano por excelencia, el Tentemozo. ‘¡Móntale hombre!’ es la orden para que el toro sea jineteado. ‘¡Capotéalo hombre!’ se refiere a algo que aún hace algunos años se disfrutaba en las charreadas, porque tras la Terna en el Ruedo un charro a pie deleitaba a la afición al torear, al estilo ranchero, al novillo que se convertía en buriel y el espectáculo entonces juntaba también la fiesta brava española. Además, los charros a pie sabían capotear a los toros, y los de a caballo eran en ese entonces más diestros que los Rejoneadores, dado que la rienda charra que se le impone al caballo está especialmente diseñada para enfrentarse al toro.
‘¡Tumba las Trancas!’, es decir, abrir las puertas del ruedo, y entonces ‘¡Échalo fuera!’ significa que la faena con este toro ha finalizado y que ya puede ser retirado del área de trabajo. ‘¡Llama a Cabresto!’ significa meter al ruedo al resto del ganado bovino, por si el toro no quiere salir, para que siga a los demás de su especie y todos se retiren al potrero.
La vaca era colorada y el becerrito era moro,La vaca era colorada y el becerrito era moro
me puse a considerar que su padre sería un toro,
me puse a considerar que su padre sería un toro.
En esta pequeña estrofa que se antepone a la repetición del diálogo, el autor da a conocer la familia del Toro Viejo. La madre es colorada y el becerrito es moro, por lo cual es posible que el Toro Viejo se trate de un semental, y dado esto, que sea un rancho o ganadería de Toros de Lidia.
toma, toma, toma torito toma torito de la barranca, si quieres comer salitre torito brinca las trancas apa toro que allá viene, apa toro que allá va mi pensamiento va y viene mi pecho con gusto se haya yo habito en un jacalito por fuera de la muralla…
Aquí se muestra dónde vive el autor, un vaquero, quizá un peón al mencionar que vive en un jacalito, como puede ser dentro de las murallas de la hacienda o de las murallas de una ciudad. Recordemos que en aquellos años los pueblos, villas y ciudades estaban rodeados por murallas y solo se podía entrar en ellas a través de las Garitas de Portazgo, donde los comerciantes y traficantes pagaban en metálico una Alcabala, impuesto al gobierno por comercializar sus productos dentro de la plaza. También servían como murallas defensivas.
Con esto terminamos esta reseña de El Toro Viejo, y finalizo recordándoles que ‘Con el Lazo y con la Lanza se forjó el Charro’













3 Comentarios
JOSE DEL CARMEN MORALES / 06 jul 2009 / 12:28
Miguel Dominguez / 04 ago 2009 / 18:56
fernando garcia / 24 oct 2009 / 8:31