LUNES DEL RECUERDO: LA LEYENDA LLAMADA ‘AQUILINO AGUILAR’
- Desde pequeño forjó su carácter en el campo
- Sus hijos Isidro y el “Cuquis” siguen legado
- Logros deportivos para aventar para arriba
Por Carlos Sánchez Mariscal
Tepatepec pertenece como cabecera a Francisco I. Madero, pintoresco municipio del Estado de Hidalgo y entre sus hijos pródigos, emerge la figura de don Aquilino Aguilar Moreno, nuestro personaje del “Lunes del Recuerdo”, bien llamado “El Charro de Leyenda y de Romance”.
El lienzo de la localidad lleva el nombre de tan insigne personaje, nacido aquí un 4 de enero de 1935. El lienzo “Rancho Alegre” fue remoledado y se reinauguró el 24 de abril del 2009 con la presencia del gobernador Miguel Angel Osorio Chong y lleva ahora el nombre del charrazo, aunque el 16 de diciembre de ese año lo llamó el Supremo Caporal.
De la historia de don Aquilino hay mucho que comentar, anécdotas, dichos y grandes pasajes, los que revivimos ante unas humeantes tazas de café con sus hijos Isidro, Aquilinio y el afamado “Cuquis” quien responde al católico nombre de Rafael. Además de esos tres charros, doña Margarita y don Aquilino tuvieron a María del Rocío y Dora María.
Creador o no, porque luego entramos en el dilema del creador de la “Mangana del Centenario”, lo cierto es que nuestro personaje labró con letras de oro, su nombre en los anales de la charrería nacional, mos que hace saber: www.expresocharro.com, que tiene información al instante con la emoción del momento.
Era 1962 cuando se trepó en el caballo para ejecutar magistralmente la “Aquilina”, con tanto éxito que optaron porque se llamara la mangana del “Centenario”, debido a que la Batalla de Puebla festejaba 100 años y ese año fue el Nacional en suelo poblano.
Bellos recuerdos. Nos vienen a la mente aquellos poemas que don Delfín Sánchez Juárez les escribió a charrazos de la talla de don Carlos Sánchez Llaguno, a los Hermanos Flores, los López o los mismos Becerril, así como nuestro personaje de hoy, Aquilino Aguilar Moreno.
En ellos Sánchez Juárez, describía a la perfección el legado tan valioso de esos charrazos y las noches bohemias, parecía que ni el tiempo mismo se detenía.
Aquilino fue un niño que vivió la charrería desde pequeño y cuentan los enterados que desde a los cuatro años ya gustaba de la práctica del más mexicano de los deportes.
El mayor de los hijos de la señora Margarita Segovia Hernández y su padre don Isidro Aguilar Ruiz “pintaba” para charro, pero su entrega y pasión lo llevaron a ser considerado uno de los más grandes exponentes del Más Mexicano de los Deportes.
Como todo niño, tan pronto terminaba el curso escolar y la cosecha de los llanos hidalguenses, nuestro peresonaje y la “palomilla” se ponía a soñar con la charrería, a veces montaban caballos y otras a florear la soga, como verdaderos maestros.
En los campos agrícolas “pastoreaban” el ganado y a los mismos perros que le ladraban también a la gorda, los niños hacían de sus sueños una realidad, cuando tiraban piales y lazaban a las vaquillas y hasta algunas yeguas.
Aquí en la casa de la leyenda charra, nos recuerdan parte de sus logros deportivos, esos que tarde a tarde, charreada a charreada, cinceló en letras grandes en muchas de las percelas charras de Dios.
Lo mismo destacó con equipos o asociaciones, que en el charro completo, donde hacía las delicias de la gran afición que sabía de sus alcances en el Deporte Nacional por Excelencia.
Tiempo y espacio faltarían para descrbir el enorme legado de tan insigne personaje, por lo que resumiremos muchas de esas tardes de gloria deportiva.
Tampoco se olvida que lugar en que se presentaban los “Aquilinos” de Tepatepec, siempre los acompañana su enorme porra, aquella que viajaba en camiones de redilas.
Por eso y muchas cosas más, sobre todo por su amistad, vaya este “Lunes del Recuerdo” en honor de don Aquilino Aguilar Moreno, charrazo por todos los costados y una de las leyendas que tiene el Más Mexicano de los Deportes, por lo cual hacemos la propuesta de que sea exhaltado al Salón de Fama de la propia Federación o de menos en la Confederación Deportiva Mexicana.
Gloria deportiva. En el lienzo que lleva su nombre aquí, en Tepatepec de Francisco I. Madero, Hidalgo, esta un busto que le erigieron recién y en el ruedo antes del primer cuarto, una placa que lleva el nombre de esta leyenda viviente.
Era 1962 y los anales de la historia consignan que logró segundo lugar por equipos en el Nacional de Puebla y fue el mejor en la cala de caballo, dando una magnífica demostración del manejo de la soga al año siguiente, en Chicago, Illinois, cuando participó en una cabalgata, así como otra exhibición, en España en 1964.
Hace 35 años representó a México en una Misión Cultural y Caravana Charra, que recorrió Centroamérica y el Caribe y que encabezó en ese 1975 la jalisciense Ma. Esther Zuno de Echeverría, esposa del mandatario mexicano Luis Echeverría Alvarez.
En La Habana, Cuba los recibió con todos los honores el Comandante Fidel Castro, siguiendo el periplo por otras naciones.
Era 1979 cuando en la primera visita del Papa Juan Pablo II a México, don Aquilino realizó vistosa exhibición de floreo de reata para tan distinguido visitante, en el Lienzo Charro El Pedregal del DF y en el que también maravilló Artemio Becerril.
Lo fue por todos los costados y se ciñó la corona Nacional de 1976, amén de dejar huella en torneos de primera como: Puebla, Toluca, Pachuca, Guadalajara, Distrito Federal y Monterrey y lo que le valió el mote del “Campeón sin Corona”.
Recibió “La Espuela de Oro” de manos del presidente de la Federación Mexicana de Charrería, Jorge Delgadillo, así como un sinfín de homenajes a lo largo y ancho del país.
Fue presidente municipal de Francisco I. Madero de 1988 y 1991, ocupando antes varios cargos políticos que lo encumbraron a la alcaldía y de esa gestión aún se acuerdan muchos pobladores de Tepatepec y todo el Estado de Hidalgo.
Y como siempre termino a mi manera, recordando que: “La cortaron para rica y la dejaron hilvanada”.
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